De Luna ya hablé. Es anoréxica, gótica y puta por vocación. Me contó alguien, a quien ella conoce desde hace un mes tirando a lo alto, que la violaron de pequeña. Que eso es algo que sólo se lo ha contado a ella. Y yo, teniendo en cuenta la estrechez que puede llegar a alcanzar una relación en menos de un mes, añado a su lista de defectos el de la mentira. O se lo cuenta a todo el mundo, o eso de la violación es tan real como el color de mi pelo (que tiño desde hace dieciocho meses)

Ana me caía bien. Hasta que hablé con ella por teléfono. Y no es que dijese nada malo, simplemente su voz me recordó a alguien. Alguien que me caía mal, pero me hacía creer que no tanto. Alguien que en sus tiempos tenía su edad. Alguien que me acabó hartando. Alguien que se parece en ella en algo más que en la voz.

Jillian.. es como mi hermana pequeña. Y, precisamente por eso, me preocupa. Me preocupa que sea una nueva Sara, a la que no voy a soportar. Me preocupa que le haya dado por juntarse con un grupo de góticos en el que cada cual tiene más problemas psicológicos que el anterior; me preocupa que desde entonces haya renegado a su condición de pokera para ir lentamente hacia el gótico. Me preocupa que meta en su móvil imágenes y canciones que, realmente, no sé si le gustan.

Geno tiene cara de niña buena. No va a clase más que de vez en cuando -mi vida social con ella se reduce prácticamente a las llamadas que nos hacemos la una a la otra para quedar en horas de clase-, fuma maría entre semana, se coje pedos acojonantes. No es tan amiga como para preocuparme, ni me influye suficiente como para pensar si es conveniente que me junte con ella.

Samy, cuando le gusta alguien, se hace cortes en los brazos con su nombre. Dice que si le echas tinta, es como un tatuaje. Le roba maría a su madre. Roba condones en el Ahorra Más todos los lunes por la mañana. Cuando una amiga suya se hizo a lo bruto un piercing en el labio aprivechando que tenía la boca dormida tras una visita al dentista, a ella le dio envidia y, con más brutalidad aún y sin sedantwe alguno, se perforó la nariz en los baños del instituto.

Sere era una de mis mejores amigas. Nos conocemos desde los 8 años, y todos los años vamos una a casa de la otra. Las dos últimas nocheviejas las hemos pasado juntas. Pero ahora no la soporto. Quedo con ella y tengo que evitar las ganas de gritarla. Hace dos años dejé atrás la idea de que la verdadera amistad lo aguanta todo. La verdadera amistad aguanta hasta que uno de los dos miembros se vuelve una persona obesionada con el sexo opuesto (en una hora con ella, unos 58 minutos los pasarás escuchándola comentar su opinión sobre el culo de los tíos de alrededor, o intentando ligar con ellos, aunque tenga novio; los otros dos minutos probablemente los use para saludarte o contarte lo malota que es), con tener cuantos más novios y rollos mejor (y ponerles los cuernos lo más posible), escaparse de casa por el balcón los sábados por la noche y pensar que TODOS los tíos andan detrás de ella y TODAS las tías la tienen envidia o miedo.

Con Morgan quedé el martes. Ya sabía desde hace un año que era wiccana, que, en fin, no es normal, pero lo acepto. Ahora me cuenta historias de su novio y de su novia. Tiene ambos, a la vez. Y su novia, aparte de tener unos 8 años más que ella, tiene novio y un hijo. Aunque a pesar de sus rarezas, sigue siendo alguien con un mínimo de conversación, así que tal vez sea la persona más normal de esta lista, dejando de lado su vida sentimental/sexual (y el hecho de que su padre dejara a su madre por que es gay y tenía novio, que tampoco es del todo común)

Es increíble lo jodidamente difícil que es encontrar en este mundo gente con un mínimo de cultura (no pido genios, que yo tampoco lo soy, sólo que sepan distinguir los países y continentes y sepan que en cine hay algo más que Hollywood y en música no sólo está el reggaeton), que sean capaces de hablar de algo más que de sexo, con personalidad propia y que no tengan obsesiones ni problemas psicológicos graves.
Se buscan: amigos normales!!!!