No me gusta nada la clase de latín. El idioma es precioso, el problema es todo lo demás.
Para empezar, hay que copiar, que ya de por sí es difícil cuándo vienes a clase con las manos vacías y tienes que pedir a la gente papel y bolígrafo, como llevo toda la semana haciendo. Y además hay que traer diccionario. ¡¡Diccionario!!, por dios, no me traigo cuaderno y me piden que lleve un diccionario que ocupa tres veces más. Mi bolso ya pesa demasiado, gracias.

El siguiente problema es la gente. Ya sabéis que el bachiller de humanidades tiene fama de ser el más fácil, exceptuando el de artes. Sin embargo, para ser de artes al menos hay que tener talento dibujando, para estar en humanidades te basta con seis horas libres cada mañana, por lo que, por así decirlo, los de ciencias y sociales nos miran mal. Por eso todos mis compañeros -casi todas chicas, y todas más pijas que la del Beckam- se defienden asegurando en cada ocasión que tienen que el latín es difícil, en sus nicks del MSN tienen frases en latín y se ponen como basiliscos si les dices que matemáticas es más difícil. ¡¡Venga ya!!, la gramática latina será dificil, pero usar un diccionario sabemos todos. Y copiar frases bonitas del libro de texto tampoco tiene ningún misterio... El misterio, si acaso, es por qué coño gastas tu tiempo en escribirlo en latín pudiendo hacerlo en español, pero los motivos son sencillos en realidad: presumir de asignatura. Como si estuviesen estudiando compatibilidad electromagnética, no te jode...

Luego está la profesora, que, del mismo modo que los alumnos, tiende a exagerar su asignatura, para que parezca que es licenciada en Algo Útil. Vamos a ver, mujer, será todo lo complicado que quieras, pero mis deberes están igual que los de mi compañera y llevo tres semanas en esta asignatura (faltando a la mitad de las clases, encima), y no un año y dos meses como otras. Vale, puede que no sea tan sencilla como dibujo, pero no la puedes comparar ni con inglés, que se supone que es la más fácil de todas. En inglés al menos vas a los exámenes sin diccionario. Con chuleta, pero sin diccionario.

Así me paso las horas, entre genitivos, acusativos y adjetivos de tres terminaciones. El idioma es muy bonito, eso sí. Con futuro, además. Y seguro que también es muy útil, ¡ya verás lo genial que será presumir en la oficina del paro de que no tengo ni puta idea de números, pero sé traducir con diccionario textos de tres líneas de largo en treinta minutos!