Los días son tan normales que resultan felizmente aburridos. Me resulta extraño no tener que preocuparme por que un supuesto grupo de nazis se dedique a boicotearme cibernéticamente, por los juicios contra mi.. ¿nuera? (nunca me he logrado aprender las relaciones familiares. Sí, es triste, lo sé xD), por el problema de alineación parental de mi sobrino hiperactivo, por otros asuntos que no voy a mencionar. Mis únicos "problemas" son llegar a tiempo a clase de alemán (al final conseguí plaza, aunque no la he podido pagar: presenté mi matrícula con mucho morro, poca vergüenza y un justificante de ingreso de la mitad del dinero que cuesta), tardar 4 días en felicitar a una conocida por convertirse en madre y no perder el autobús con esas conversaciones que me surgen siempre a última hora. Como hoy.
Resulta una chica, a la que vamos a llamar P, (de persona, mal pensados ¬¬), con quien he estudiado hasta 6º de primaria (y ese último año no cruzamos palabra) y los dos últimos cursos (en los que tampoco nos hemos hablado ni para dar la hora), era la mejor amiga de la vieja conocida que me saludó por Internet hace unos días. Esa chica me pidió que la pusiese en contacto con P, así que hoy a la salida del instituto me acerqué.
- Oye, P...
Me miró con cara rara, una mezcla de "quién eres", "por qué me hablas" y "por qué vas así maquillada". Y durante un segundo me planteé si, en vez de preguntarle si recuerda a la vieja conocida, debería comenzar diciendo: "Soy Anais, a lo mejor te suena mi cara, vamos juntas a clase desde que teníamos 4 años; encantada". Que, a decir verdad, no estaría de más, este año en mi clase somos 32 o 33 personas. Llevo dos semanas en ella y todavía no sé quiénes hay. Hoy mismo me he sorprendido cuando, hablando sobre la próxima huelga convocada por el Sindicato, detrás de mi un chico ha hablado sobre el tema. Tengo que reconocer que el hecho de que fuese capaz de emitir información me ha impresionado en sí mismo (¡una persona en mi clase que sabe qué es Bolonia, qué es el Sindicato de Estudiantes y que se ha enterado de la huelga sin necesidad de que le enviasen el evento por tuenti!), pero lo que más me ha sorprendido es que ésta es mi tercera semana de clases y todavía no sabía de su existencia, ni siquiera había escuchado que en mi grupo hubiese alguien con su nombre. Entre que es sólo mi segundo año en este instituto y aún hay gente que se me escapa, que es repetidor y que sólo está matriculado en dos asignaturas, como para saber que existe. Pasa lo mismo que con esa gente que abunda en mi clase, que va a una clase por cada tres que falta, con lo que hay momentos en que te preguntas si existen de verdad o son imaginaciones. Que, a todo esto, ¡quién pudiera estar en su lugar y simular ser un espejismo, volver a esos tiempos en que "ir a clase" era sinónimo de estar demasiado cansada de tomarme descansos en la calle! Pero entre las cifras de mi tutor sobre el dinero que cuesta mantener una plaza en el instituto y los comentarios de una amiga con la que solía "tomarme descansos" dos años atrás sobre lo mucho que se arrepiente de haber dejado los estudios hacen que termine este artículo y me vaya a estudiar unos 5 minutos (que ya supera en HORAS mensuales a lo que solía estudiar anteriormente) y a dormir, para levantarme mañana pronto y no faltar a ninguna asignatura... por coñazo que sean.