Ayer acabé las prácticas en el campamento urbano. En octubre las intentaré continuar en la ludoteca, o quizá en diciembre en la granja escuela. Lo que importa es que en el próximo mes, como mínimo, lo más infantil que me voy a cruzar va a ser la niña de 10 años de la familia que me acoge en Irlanda (¿por qué no podían tener un "niño" de 18 en su lugar? Que de peques estoy ya servida..)
La mañana fue bastante agitada, a decir verdad. Nada más llegar, a recoger. Pido a algunos de los chicos mayores que me ayuden, por órdenes de la jefa, aunque preferiría hacerlo sola. Primero desmantelamos el aula matinal, como la llaman los coordinadores, o el aula de juegos, como la nombramos los demás. Después me mandan a la clase de Eva. Eva es una persona de la que llevo escuchando hablar desde principios de julio. Si hubiese atendido un poco más a lo que me han contado sobre ella, ahora sería capaz de relatar la mitad de su vida, pero mi falta de atención cuando hablo con la gente ha conseguido que sólo sepa lo que me han contado sobre ella en la segunda quincena de agosto. Tras dos meses escuchando su nombre, lo único importante que saco en claro sobre ella es que tiene mucha más mano con los pequeños de la que tengo yo. Su aula lo demuestra.
No me despido de los niños. De ninguno. No me da pena. Y mira que se me ponía la sonrisa tonta cuando los "peques" se peleaban por sentarse a mi lado, o corrían a abrazarme cuando entraba a su clase, y sus monitores tenían que luchar con ellos para que se sentaran y me dejaran marchar, cuando mi preferida cogía mi mano y la movía acariciando su cara, y me decía "te quiero", cuando la chica de los ataques estaba tranquila y jugaba conmigo, o me contaba sus anécdotas. Pero no me da pena dejarles. En cambio, vuelvo a sonreír como una imbécil cuando me cruzo a alguno por la calle y me saluda. Si es que son tan monos.. sobretodo cuando no tengo que aguantarles durante ocho horas, claro.
De las monitoras, me despido como siempre. Hasta luego, que te vaya bien, dos besos. En realidad, normalmente nos decimos sólo "adiós". Pero no hay nada en nuestros gestos que demuestre que nos importe siquiera un poco el hecho de no volvernos a ver.
Por ser el último día, hay Fanta, Trina, tomate frito y helado, sugerencias de los coordinadores de en cuáles de sus trabajos me podrían aceptar como premonitora, conversaciones sobre la memoria y cuándo me la explican, peticiones de fotocopias que necesito para la memoria. Detesto los finales...
Hoy, al despertarme y mirar a mi mesa, me pregunté qué voy a hacer con los dibujos que almaceno de los peques, el menú escrito por la anterior premonitora, los dos dibujos que hizo Tamara, que ocupan cada uno dos cartulinas de las grandes, y que fui ayer incapaz de tirar. De este campamento no me llevo grandes recuerdos, grandes amistades ni grandes experiencias, sólo dibujos infantiles coloreados entre llantos, peleas, risas y conversaciones.
Y ya me llevo más, mucho más de lo que me merezco.

Uy, yo creo q te has llevado más q unos cuantos dibujos, y aunque ya te lo he dicho más veces, permíteme que insita en que me encanta como escribes y cómo describes.
Besos
Aunque no te des cuenta te has llevado mucho más que unos cuantos dibujos, el cariño de los niños dicen que vale millones y por lo que parece tu has conseguido el de muchos.
hooola
gracias pro ese super cometario y ya te ire contando estas mini aventuras
un beso!!!
Creo que esta es la parte del "no fue tan malo" n_n, no?
saludos!
Te has llevado muchas mas cosas de las que te esperabas, y sino revisa el post. Lo de los dibujos........lo de menos.
Un beso wapa