Llega el día en que, gracias a la gran experiencia adquirida en dos semanas de prácticas (nótese la ironía, en dos semanas no aprendes demasiado), tu jefa te necesita. Llega, y te pregunta:
- ¿Qué hacéis con los niños a la hora de comer?
Y una le comenta las actividades que realizan tras la comida, pensando que es a eso a lo que se refiere. Pero no..
- No, no, me refiero a antes. ¿Quién prepara los platos?, ¿tú y Telva?
Y ahí es cuando descubres que tu jefa, la que te firma las prácticas, la que te dobla en la edad, la que dirige desde hace dos meses el campamento urbano en el que estás desde hace dos semanas, no sabe a qué hora se reúnen los niños en el hall, ni que se reúnen en el hall, que hay que preparar barreños para lavarles las manos, que los de comedor hacen fila en el pasillo (o al menos intentamos que la hagan), que tres de ellos son seleccionados para preparar las mesas, que ella es la que tiene que servir la comida, pues eran las tareas de la otra coordinadora, a la que ella sustituye. Y le tienes que contar todo aquello que ELLA te debería haber contado a tu en tu primer día.

Llega el día en que eres la única de todas las monitoras que sabe cómo se organizan los turnos de después de la comida, y te toca organizar todo: a tu compañera le dices que limpie la cocina, a tu jefa que lleve a los niños al aula de juegos. Que mañana le toca limpiar cocina a ella. Te mira extrañada un segundo, pero te da lo mismo: si la mujer a quien sustituye limpiaba con nosotras, ella también, no vamos a ser siempre las premonitoras. Nosotras también tenemos que hacer juegos con los niños tras el comedor de vez en cuando, lo que importa en las prácticas es saber organizar los juegos, no conocer la localización del estropajo.

Llega el día en que tus compañeras no saben cómo se limpia la cocina, y aunque tú sólo has hecho turnos de limpieza de comedor, te conviertes en la responsable de comentar cómo se limpia y averiguar el funcionamiento del extraño lavavajillas, por que llevas dos semanas enteras y eres la que más sabe del funcionamiento de todo esto.

Llega el día en que, mientras limpias, cotilleas con tu compañera un rato. "Se nota que la jefa, R. está enfadada". "¿Por?". "No sé, se le nota. No le gustan los niños. No le gusta estar aquí". "Hombre, a mi tampoco me apasionan los niños, pero.." "Pues ella lleva todo el día con una cara de cabreoooo"... Te giras al escuchar pasos detrás de ti. "Emmm... ¡hola, R!, ¿qué tal va tu turno con los niños?"

Llega el día en que las lecciones de compañerismo que te intentaron enseñar en casa dan sus frutos, y tras limpiar entero el comedor, te ofreces a limpiar la cocina, que aún está a medias, para que tu compañera pueda salir ya y no pierda el autobús. Y como extra limpias un poco los baños, que te dan pena las señoras de la limpieza, quitar arcilla del suelo a las siete de la mañana no es el sueño de nadie.

Y luego llegas a casa, los platos sin fregar, tu dormitorio echo un desastre, la cama desecha, tu madre intentando aprender a usar su nuevo móvil. Y al ver el panorama, las primeras palabras preparadas para salir de tu boca son:
- Estooooo.. ¡¡se me olvidaba, tengo que irme!!