Desde que acabó el curso decidí que no me iba a aburrir. Y así llevo, desde el último día de clases una agenda extra apretada. Pero esta semana ha sido, sin duda, la más rara de todas.

LUNES: Por la mañana a Madrid, a ver a unos colegas. Por la tarde cancelo los planes que había planeado una semana antes (quedar en Madrid o Tres Cantos con unas amigas) para ir de shopping, que necesito un bikini nuevo. No compro bikini, pero si una cámara de fotos.

MARTES: Me ha dado por apuntarme a un mini-campamento, son sólo tres días. Subo al autobús con una conocida (http://www.lacoctelera.com/lavidaenelvalhalla/post/2008/06/15/mala-influencia), paso la mañana con ella y otras dos chicas que acabo de conocer, durante la tarde hablo con unos y con otros y por la noche soy amiga de toda la vida de Jenny. Con ella y sus amigas me da por meterme en la piscina a las 5 de la mañana, consiguiendo un cabreo de campeonato por parte de las monitoras, cotilleos por parte de mis compañeras, y descojone y buenos recuerdos para mí. En menos de 24 horas me he metido en un lío. Me voy superando.

MIERCOLES: No he dormido nada en toda la noche, por lo que después de comer estoy medio zombi. Las monitoras deciden cerrar las habitaciones para que no entre nadie a dormir en ellas, en vista de la noche que habíamos pasado todos. Jenny y yo, que estamos castigadas sin piscina (la actividad de esa hora) nos quedamos durmiendo dentro sin que se den cuenta. Cuando las monitoras entran al dormitorio dos horas más tarde y nos ven allí, nos echan otra bronca por colarnos por la ventana en la habitación. Dos broncas en 55 horas. Llamo a mi padre, y como es un exagerado, se cabrea aún más que las monitoras, lo que es de por sí difícil. Decido pasar de todo y sigo divirtiéndome, a mi no me amarga la vida ni dios.

JUEVES: Debería estar en mi pueblo en el primer día de clases de monitora, pero en lugar de eso sigo en el campamento. Esta noche nos ha dado por coger un saco de dormir y dos toallas e irnos a dormir fuera, pese a haber unas 260 camas disponibles. Nos lo pasamos de puta madre, descubro que a un chico del grupo le gusta Non Servium, a Jenny y a su hermano Ska-p, volvemos a hacer una pequeña tontería (ducharnos a las 5 de la mañana) y nos despertamos con los pies congelados (a las 8 de la mañana hace frío). Durante todo el día hablamos con la gente, cambiamos MSN, móviles y nos hacemos fotos de grupo. Al llegar a casa, les echo de menos.

VIERNES: Acojonada, primer día de clases de monitora, y yo sin conocer a nadie. Al llegar descubro asombrada que comparto aula con gente simpática y que he pagado un curso de 300 euros para ir a jugar. No hacemos otra cosa que juegos. El libro, de 400 páginas, es todo lo contrario, historia, psicología, pedagogía, primeros auxilios (esa lección ya me la sé :D), empleo... Pero no lo usaremos apenas. Por la tarde me dedico a dormir, quiero estar descansada para no llegar tarde el sábado a primeros auxilios.

SÁBADO: Llego a tiempo a clase, lo cual es una lástima, por que hoy es todo teórico. Cuatro horas por la mañana con sólo un descanso dedicadas a estudiar quemaduras y cortes. Aparte de esta sólo quedan dos clases. A la última, que es muy interesante (entran cosas como cómo atender en un parto) no podré ir, pues tengo clase ese finde de monitora. Javi, el jefe de nuestros monitores, dice que quedará en privado con quien halla faltado a alguna lección para explicárnosla, pero no será lo mismo. No estará nadie del grupo en esa lección. Jum. Por la tarde quedo con Jenny, con Sebas (otro del campamento) y una chica que ni conozco, y me lo paso genial. Llego tarde a casa de otra amiga, dónde había quedado para irme de cena por la noche. La velada comienza bien, nos diertimos, nos reímos. Acaba con la policía pidiéndonos los datos y yo llegando a casa a las 4 y media de la mañana, cuando se supone que unas tres horas antes debería haber estado ya allí.

DOMINGO: Por la mañana me levanto temprano para limpiar (castigo materno) mientras me avergüenzo continuamente de alguna cosilla de ayer (castigo mental: me ocurre siempre que bebo), a pesar de que tengo cosas más importantes por las que preocuparme (en concreto, cómo contarle a mi madre por qué volví ayer tarde). Pienso obsesivamente lo raro que es haberme metido en líos con alguien (tres "alguiens") con quienes: 1) no tengo nada que ver, 2) jamás pensé que volvería a cruzarme. Tengo que dar las gracias a uno de ellos, por cierto. Llamo a dos de mis amigas, que creo que escaparon de la poli pero no sé qué les ocurrió. Me cuentan que están bien. Por la tarde me escapo con Jenny y otra chica. Estoy todo el rato enfrente de mi casa, por si acaso. Jenny es la persona ideal para hablar de todo esto, sé que no se enfadará conmigo, que no me regañará, que se reirá y que me dirá que ella hubiese hecho lo mismo. Es una suerte que las buenas amigas aparezcan cuando lo necesitas.

Y hasta aquí los motivos de por qué no he leído ni comentado vuestros blogs en los últimos días. Y es posible que durante un tiempo no lea ni comente, por que el castigo materno se va a alargar eternamente cuando...

Saludos!