Comenté hace un tiempo que quería inscribirme en la EOI para estudiar alemán. No tenía muchas esperanzas de que me cogieran, pero aún así envié solicitud. Le comenté el tema a una amiga, a la que también le gustan los idiomas, y al final ambas intentamos inscribirnos en el mismo turno del mismo nivel del mismo idioma de la escuela de Alcalá.
Pero ella quería estudiar otro idioma más, así que echó solicitud de este, mientras que yo pasé del tema. Ni siquiera me enteré hasta el mismo día que ella gacía las pruebas de nivel (para ver a qué curso entra) de que este idioma no lo solicitó en Alcalá, si no en Guadalajara. "Tengo más puntos en la de Guada", me comentó.
No le di importancia, hasta que anoche uní cabos. ¿No tiene más puntos en Guadalajara?, ¿y no me comentó hace un par de días que "tenemos muy pocas posibilidades de entrar en alemán en Alcalá"? ¿Por qué especificó lo de Alcalá, si se supone que sólo hemos enviado la solicitud allí?

Miro la lista de admitidos en alemán en la escuela de Guadalajara. Y la muy... ***** está ahí, en el vigésimo primer puesto.

Y automáticamente, me fastidia. Por que yo tuve el detalle de comentarle a ella la idea de apuntarnos (en el interior de mi cabeza, una voz me susurra: porque era más fácil que tu madre te permitiera ir si asistías con alguien de confianza. Ignoro su sonido), por que yo tuve en cuenta que a ella le encantan los idiomas y no se hubiera apuntado siquiera a inglés si no fuese por que yo lo sugerí, (la voz vuelve a insistir: estuviste a punto de no decirle nada, sólo lo hiciste para que te dejaran ir a ti), por que yo no soy tan egoísta como ella (la voz me pregunta cómo puedo ser tan hipócrita sin tener remordimientos)

Me voy a pasar todo el verano rezando para que en alguna EOI quede un hueco libre para mi, y me voy a quedar con las ganas. Y la tendré que ver a ella, presumiendo de su alemán el próximo año -algunos tenemos el detalle de, cuando conseguimos algo que otros desean y no logran alcanzar, callarnos y no alardear. Ella carece de esta virtud-, comentando delante de los profesores lo duro que es combinar 8 horas semanales en la EOI con los estudios de clase -por suerte no lo tendré que ver, dado que ella pasa de curso, así que nuestras clases no coincidirán-. Y yo me tendré que aguantar, viendo cómo ELLA lleva a cabo la idea que YO tuve.

Y tendré que aprender a comerme mi envidia.