Segundo recreo, pasillo del aula 32. Tres amigas y yo estamos tiradas al fondo del pasillo, en la otra esquina están las chicas de farmacia. Jugando, como siempre, con los de electricidad. En concreto, juegan a tirarse papeles. A veces son papeles solos, otros, mojados, alguna vez bolas de papel albal. Hoy sus proyectiles están compuestos por papel higiénico empapado en etanol.
El otro día ya se lo dijimos: por favor, cuando os vayan a tirar los otros el papel, iros para el otro lado, que al final nos vais a dar. Respondieron un amable "vale" y continuaron haciendo lo que les dió la gana.
Justo ahora, cae un papel detrás de una de mis amigas. Ella lo mira, murmura maldiciones, pero no dice nada. Me cabrea. Me cabrea que las crías esas no hallan pedido ni disculpas. Me cabrea que mi amiga no les exija el respeto que merece a las de farmacia. Me cabrea saber que en otros tiempos yo tampoco me hubiese quejado.
- ¿¿Podríais recoger el papel, por lo menos, no??- grito de mal humor.
Las de farmacia se ríen. Una le dice a otra "Eh, que dicen que recojas el papel". Más risas.
Yo continúo en mi mundo. Les diría algo más, pero no es a mi a quien le ha caído el papel, así que tampoco tiene mucho sentido.
De repente, cae otro papel. Empapado. A mi lado. Nadie dice nada, siguen haciendo el imbécil.
- ¡¡Me cago en la puta mierda!! ¡¡Ya me he cabreado!!- me levanto, cogiendo mi bolso-mochila. Ni siquiera sé qué pienso hacer ahora, una voz en mi cabeza me sugiere llamar a la vigilante de pasillo, o a mi tutora, que esa sí que les suelta cuatro palabritas a las crías estas.
Mis amigas me miran con cara de estupefacción (nunca me cabreo. Nunca levanto la voz). Yo empiezo a reir, dándome cuenta de lo raro que es eso en mi, pero intento disimular. El efecto conseguido con mis palabras se fastidiará bastante si me descojono nada más pronunciarlas.
Una de las chicas dice "vale, vale, lo cojo". Se acerca, lo coje con dos dedos.
Se lo lanza a un chico que sale del aula de electricidad.
Nunca aprenderán. Al menos, no antes de haberse graduado.
¡¡Joder!! A veces harta que el tutor de los de electricidad les deje el aula en los recreos; que las de farmacia se aburran y decidan pasarse el recreo "roneando" (es una de las escasísimas palabras de su vocabulario: las otras son follar, joder, mierda, hijo, puta, y algunas preposiciones y adverbios) con los del otro módulo. Y, sobretodo, harta muchísimo que la vigilanta de pasillo esté siempre dispuesta a regañar por un móvil o mp4 con el altavoz encendido, y no aparezca ni de lejos cuando el problema es una guerra en los pasillos...

vaya
que buen dia parece que has tenido hoy!!!
besos
qué recuerdos. Yo también pasaba recreos al fonde de un pasillo, con mi grupito. Aunque no solían molestarnos porque la mayoría estaba siempre en los patios. Normal que te cabrees. Si tienes buena puntería, la próxima vez se lo tiras en la cabeza, o dejan de hacer el capuyo o acabaréis siendo hasta amigas, jajaja.
Suerte, un abrazo
Pues devolviéndoles la bola de papel no se si hubieras tenido puntería, pero con tus palabras...leches, leches...jajajaaa¡¡¡ Diste en medio de la diana.
Fíjate que por tus comentarios, yo habría apostado por que eres una persona con mucho caracter, aunque bien pensado, el tener mucho caracter no tiene que significar que uno se cabree o levante la voz...
Encontrada, a mi eso de los pasillos tambien me trae una cantidad de recuerdos...pufff¡¡¡
Por cierto, tienes que pasar por mi blog a recoger TU PREMIO, jejeee¡¡¡