Punto número 1 del artículo de hoy:
No sé para qué me arreglo tanto para ir a clase, me molesto en ponerme las lentillas, en maquillarme y en peinarme bien, cuando parece ser que despeinada, con el pelo mojado, gafas, nada de maquillaje y ropa vieja ligo más. En el camino a la panadería (¿50 pasos?) me han dedicado dos tíos piropos (y el cura de la Iglesia me ha mirado con cara de mal rollo, siempre le digo que no voy a misa por que estoy muy ocupada y me ve justo a la salida de misa en la calle.. no le debe de haber sentado bien). En el camino a clase, ninguno.

Punto número 2: ¡¡Por fin he conseguido que mi madre me dé permiso para ir a Madrid sola!! Hay ciertas normas -que no le mienta sobre dónde me encuentro, y que ella pueda comprobar con quién he quedado-, pero significa que ya no tendré prácticamente motivos para mentir en casa. Y eso es maravilloso. Llega un momento en el que te hartas de inventarse sipsopsis de películas que supuestamente has estado viendo en casa de una amiga para convencerle a tu madre de que es imposible que te hallan visto de tiendas por Sol.
Y lo que es mejor, ¡¡también me ha dado permiso para ir sola a Tres Cantos!! Vamos, que podré quedar más a menudo con CambodianPrincess, una de mis tres amigas de la infancia. Sólo a una de ellas la veo regularmente, por que las otras viven demasiado lejos.
A lo mejor quedo este fin de semana con ella, si no estoy muy liada con el instituto/el trabajo/las fiestas de mi pueblo. Le he pedido que invite a El Cerdo, su novio. No le aguanto, pero sólo por que está saliendo con ella (sinceridad ante todo). Da mucha rabia ver cómo tu amiga desperdicia su vida con un tío que en la cabeza lo único que tiene es interés en el culo de su vecina. Está buenísimo, vale, pero.. ¡¡venga ya!!, ¡¡que el mismo día que empezaron a salir me pidió rollo a mi!!
Sé que es incoherente que sugiera que invite a alguien a quien no puedo soportar, pero es que me acabo de enterar que le ha preguntado más de una vez por mi, y sobre cuándo volveré a pasarme por su ciudad. Y soy muy, muy curiosa.. No puedo evitar la tentación de saber si es verdad que me recuerda mínimamente.
De todos modos, no creo que vaya por el momento. Hay demasiadas cosas interesantes que hacer por aquí como para meterme en un tren durante hora y media, por mucho que sea en dirección de mi tercera ciudad favorita.